Hermosa como una rosa,
con tu divina presencia,
todo amor es tu esencia,
bella niña, primorosa;
siempre serás una diosa:
mi luminosa conciencia,
duro castigo es tu ausencia,
o el contemplarte orgullosa;
cuando surges de repente,
como un sol en horizonte,
vibra mi alma con tu amor;
eres tú, cual llama ardiente,
bello campo, un alto monte:
mi dulce voz interior...