Lisonjera dama que mi paz perturbas
Y del traicionero boreas tormenta inflama
No confundáis vuestro dulce labio
Con mi insignificante aroma...
Engalanado de rubíes y homérico
Embeleso,
Vos que unís la noche con el dia...
Y de febril renuncia mi pecho inflamas,
Qué sería bella dama de mi razón herida
Sin la sinrazón confusa que tu querer delata.