Siento envidia en las mañanas
cuando sales a caminar
y el sol acaricia tu piel
sin yo poderlo evitar.
De noche hablas con la luna
con el cielo lleno de estrellas
y los celos me torturan
aunque tú seas la más bella.
Siento unos inmensos celos
al ver una flor en tus manos,
porque me hace pensar
que mi amor ha sido en vano.
Siento una gran envidia
la cuál me está matando,
cuando el viento te acaricia
y yo me quedo observando.
No puedo evitar los celos
cuando te bañas en un río
y sumerges en sus aguas
tu cuerpo que ya fue mío.
Con tantos admiradores
quisiera a veces no ver
y entre la envidia y los celos
loco me voy a volver.
Alejandro Díaz Quero
Villa de Cura,05/06/2026.