El Rostro que Llora:
El obrero gris viviente bajo el sol;
sus cansadas manos heridas gotean
rojo como rubíes y se siembran
cual semillas en este lóbrego valle de dolor.
El sol que nunca se apaga mientras vives,
ha disecado la lengua con la que se bebe en la lluvia
se han sofocado los inciertos caminos y se han cerrado,
no hay mas maravillas, no hay mas asombro, espesura,
para el que vive de día con las cuencas marchitas,
y en la noche le abraza el silencio de las estrellas que lloran,
las lágrimas que la injusticia y el desierto le robaron a sus ojos
mientras contempló los ensortijados ponientes.
Nervios lúgubres en el vientre
del hambriento, del sediento, del desnudo, el preso, y del herido.
Rostros que son el rostro, y dolores que son el dolor de Jesucristo.
Espejos opacos, pupilas eclipsadas.
\"El rostro que llora es Dios.\"
¿Quién se compadecerá?
¿Quién dará agua y no vinagre al Señor dos mil años después?