Leoness

El carácter del reverso

Se rompen los relojes de herencia y de ceniza,

ya no hay costillas huérfanas buscando su mitad,

yo te amo con la fuerza de una placa tectónica que avisa,

somos dos gravedades midiendo su verdad.

Invierto los espejos en este cuarto oscuro,

y si tu boca me muerde con dientes de tormenta,

mi boca te devuelve el relámpago maduro,

y el eco del reverso en la piel se alimenta.

 

No cocinas para el dios que los siglos inventaron,

hervimos el tiempo en una olla de metal y olvido,

los viejos mandamientos en la mesa se quemaron,

aquí se come el fuego que ambos hemos encendido.

Giro la noche, le cambio los tacones y el traje,

si el mito te da el trueno, yo reclamo el zarpaje,

¡Qué extraño ver tu cuerpo temblar bajo mi palma!

si el revés no lo condena, es que no tiene alma.

 

No hay musas de yeso, ni reyes de cartón,

somos dos fieras de la misma madriguera,

tu pecho y mi pecho baten el mismo tambor,

una danza salvaje que el género destierra.

Nos amamos sin moldes, en un eclipse inmenso,

donde el norte y el sur se borran del mapa,

en un amor delirante, feroz, en reverso,

que muerde la sombra... y de la jaula escapa.