Hay silencio
como un viento que pasa
a tanta altura que no lo notan
pero yo estoy acá amándolos,
aunque pase el invierno
aunque se olviden las promesas.
Entre las grietas
se encuentran
miran alrededor
y encuadran sus chavetas.
Brillan alrededor
de un sol que no se sincera
que tira rayos
y los amedrenta.
Quién soy yo?
más que el cactus
o la yareta.
El soplido del desierto
y el río abajo
la sospecha
del aire liberar,
de las cumbres visitar,
la estaca
quitar.
No hay espejismos
en este horizonte,
solo calor
y juramentos,
esos que yerguen la mente
y esbozan alegría.