Tu amor es un embrujo traicionero,
que encadena con nexos de cristal,
y muere al despertar del vendaval,
cual ilusión que te hace prisionero.
Y todo empeño se revela huero
si el tiempo lo deshace en su caudal,
borrando lo que un día fue ritual
y hoy vive en un reflejo lastimero.
Mas queda en mí la huella de tu anhelo,
que surge cuando el mundo se hace gris
y alienta en su latido lo que fui.
Pues todo amor retorna desde el cielo,
del tiempo que se olvida del matiz,
guardando lo que un día descubrí.