REFLEXIONES A LA MEDIANOCHE 2: CON CARA DE CULO
Caminaba mi viejo bien temprano
por la gran Capital, muy distraído,
cuando un pibe, insolente y atrevido,
le soltó un latigazo soberano:
—¡Qué cara de culo que tenés, viejo!—
le largó a boca de jarro, el muchacho;
mi padre, sintiéndose poco macho,
¡quiso colgar al pibe del pellejo!
*
Pasó el tiempo y el viejo cayó enfermo...
lo cuidé en el sofá, frente al destino,
mirando ese cajón tan mortecino
que deja la mente en vacío termo.
*
Lo miré con paciencia aquella tarde
y noté que aquel pibe no mentía:
esa cruda y gestual fisonomía
que, con cara de culo, hacía alarde.
*
Hoy los años avanzan con reflejos...
me miro en el espejo, las arrugas,
pelos en mis orejas, como orugas,
muestran aquel paisaje de mi viejo.
*
Genética maldita o bendecida,
el hijo es el reflejo del pasado,
el mismo rictus serio y oxidado
que heredé de su cara entristecida.
*
Vi en un subte a un viajero que reía,
contagiando el vagón con su locura,
y vi entrar a un sujeto, sin soltura,
con su cara de culo que tenía...
*
Ese gesto se pega y es veneno,
contagia más que el virus del olvido;
por eso, ¡a cambiar la cara! yo pido,
¡ya sea cosmética de relleno!
*
No importa cómo vuelvas a tu nido,
en auto, en bicicleta o caminando:
dibuja la sonrisa que vas dando,
¡aunque tengas tus labios ya partidos!
*
Fusionado.
07-06-2026