En el susurro del viento callado,
encuentro la calma que no se quiebra,
un mar sereno en mi pecho agitado,
donde el alma descansa y se celebra.
Dulce silencio eterno,
sin tormentas que el espíritu alteren,
un refugio limpio, puro y tierno,
donde mis pensamientos se aquietan.
No hay miedo, ni prisa, ni desvelo,
solo el latir pausado del momento,
un cielo abierto, un dulce consuelo,
el equilibrio que sana el tormento.
En tu abrazo amor encuentro,
un remanso de paz que me sostiene,
y en la quietud de este sentimiento,
la vida se vuelve calma, y me mantiene
sereno tu recuerdo, aunque han pasado días sin verte.