Retazos de su veneno
albergan hoy en mí:
cerebral negatividad,
brumas de antaños celos
y anhelos tóxicos de poseer.
Mientras antes bebí
sorbo a sorbo su hiel,
con mi osadía ingenua
de amante fiel, eran
momentos bellos de
burbuja oblicua impiadosa.
Ya no me excitan,
ni siquiera, esos recuerdos
de trémulas nalgas
que me supieron dar obsesión,
calvario de ansiedades,
intranquilidades e infértil vida.
Mientras bebí sin fe
escrúpulos escondidos,
vencidos y cohibidos
placeres, excesos vanos.
Tramo a tramo
y gota a gota, absorbí
su incoherente veneno
de asceta sin pueblo,
dueño y final promiscuo.
Golpe letal el cachetazo
del rencor dormido,
sin la piedad ni la pena
de amor cautivo.
Ayer bebí su trago
de enamorado esclavizado,
sin sed, al no tener
como sentimiento
su corazón incaico,
de piedra.
Mientras sorbo a sorbo,
tomaba su destino, que no
era mi camino; trago de amor
en esa petaca de desamor,
prohibida y malherida.
Jaher