D.G. Falls

Teoría Estética

Escribe un poema, haz que sea sucio y no escondas nada.

Concíbelo imprudente, con curvas asesinas y sin miedo a la muerte.

Diséñalo grosero, sutil, inteligente.

Que cada verso sea como un orgasmo y que sus culminaciones cedan ante la carne del cuerpo.

Y que no te dé vergüenza.

Porque cada línea bailará en los confines de la hoja y se hundirá en los cerebros como una herida abierta.

Sí, escríbelo.

Que las palabras se derramen como los fluidos en el sexo

Para que al pasar murmuren, y que su llegada sea un acontecimiento.

Porque los versos evocarán fantasías y se desnudarán los lectores.

No te olvides de firmarlo porque vencerá a tu vida y el paso del tiempo.

Para que te recuerde cuando te vayas a donde no existen los pecados,

O se castiguen,

Y grábalo en tu memoria como la pérdida de tu virginidad,

Como esa experiencia desabrida,

Pero escríbelo antes de que te devore el silencio y te divorcies del arte.

Haz que sueñe, y que sea profundamente sincero e inevitablemente embustero.

Pero cuida la estética,

Para que los pomposos se regocijen y los fatalistas se inspiren.

—D.G. Falls