Alvaro Sampayo...

Abono Maldito

Abono Maldito

 

​El Amor me arrojó su mirada, una que me elevaba sin permiso.

Pero en sus ojos. En sus malditos ojos... solo era el estiércol que pudre las raíces.

Aún así, clavado en la miseria de su desprecio, hoy le abro el pecho:

míreme con esos ojos inservibles, esos que vuelven invisible mi presencia.

Hazlo de una vez por todas: devórame, que este último latido te pertenece.

 

Autor: Álvaro Sampayo