Nkonek Almanorri

SOBRE EL PAÍS QUE ESCONDÍA LOS LIBROS (2)

 

 

 

…Fueron libros que nunca conocieron la imprenta donde revestirse del lujo y el ornamento que hubieran merecido si hubieran sido también otras las circunstancias y los personajes de entonces; libros, ya digo y creo, humildes, valientes y sabiamente copiados a mano; pero no, aquella sociedad bruta no estaba por esta labor. Al observarlos ahí de pie y en esa oquedad del tiempo parecen haber sido escritos en árabe pero resulta que sólo son árabes los caracteres que transcriben los sonidos de aquel castellano de aquel siglo por gente que se vieron obligados a olvidar su lengua de siglos atrás, de origen, la que sus antepasados trajeron de tan lejos antes incluso de que siquiera existiera España, entonces ¿Qué argumentos tenían aquellos salvajes que llegaron después para expulsarlos de una tierra que era la suya desde siglos?. Son textos religiosos, de medicina, leyendas fantásticas que ocurrieron en otros siglos antes, relatos de caminantes en otras peregrinaciones y a veces incluso huidas de instituciones que les temían. Son éstos los escritos a mano, dejados en libros por los moriscos españoles o españolizados a la fuerza contra sus convicciones a cambio de no morir, de resistir y sobrevivir a los tiempos y cuya única prueba, siglos después, son estos libros prohibidos primero y escondidos después donde guardaban sus mayores secretos, preceptos y tesoros que querían transmitir; incluso se ha sabido que muchos de estos libros de páginas empolvadas, amarillentas y olores humedecidos por el tiempo y la oscuridad fueron escritos por gente que eran ya analfabetas de su propia lengua y que no es sino el pago que ha de darse cuando se descubre, porque las condiciones lo impone, que el preservar la vida es lo que salva la lengua.

 

Para la mayoría de los escritores el acto de lee está asociado a la soledad y es en esta soledad silenciosa (doy fe de ello) donde encontramos y descubrimos el valor de lo que significa esconder los libros para hacer de una cultura, de una lengua y de un pensamiento un dogma de vida. A la imposibilidad en todos los sentidos por hacer uso de la impresión sólo quedó, durante siglos, como alternativa a ésta la cultura de la oralidad, pero también fue, en aquella España, mutilada al prohibírsele a los moriscos españoles el uso de su lengua y no solo hablada sino también escrita, costumbre ésta que no se perdió, por increíble que parezca, lo de prohibir hablar la lengua materna, hasta hace apenas algo más de cuarenta años.

 

Los moriscos fueron definitivamente expulsados de su tierra, de su país, España, en 1610, ahora (2012) justamente 406 años, pero como ya he dicho, mucho antes se prohibió el uso de su lengua materna, el árabe, escrita o hablada y he ahí el valor inmenso de lo que significaba en aquellos tiempos el tener y poseer un libro o un simple escrito escondido en dicha lengua. Un libro era ya y entonces por las circunstancias creadas un verdadero tesoro inapreciable que se multiplicaba al ser copiado a mano y leído en voz alta pero también podría traer consigo para quien lo portara la desgracia de la prisión e incluso la muerte. La Santa y maldita Inquisición actuaba sin miramientos contra los moriscos los cuales eran abordados por los inquisidores a plena luz del día y en la oscuridad de la noche para registrarles si les consideraban sospechosos de porta un simple papel con unas simples palabras escritas en la lengua árabe…

 

Publicado en 2012.