No recuerdo,
no olvido,
no retengo en la mente,
no disfruto,
no vivo el presente por este panorama.
Pienso en el futuro,
he escrito una autobiografía
que se parece más a un expediente clínico,
o cínico -Quién sabe.-
No me va la filosofía, pero a veces mi mente
se transforma sin que yo lo vea,
por dentro
-¿Se imaginan un cerebro mutando?
¿Con dos puntos de vista para cada materia?
¿O una cabeza amueblada? ¿De reformas?
¿Quién hace la mudanza? ¿Quién la paga?-.
Consulta de mi psicóloga.
Media hora de verborrea.
Se le \"escapa\" algún bostezo.
\"¿Acaso quiere que cambie ya de tema?\"
Salgo.
Y ya estoy preparado
para poner a mil mis paranoias.
Desde que me creía dios
han pasado tan solo unos minutos.
Inteligentemente, sé que ya me ha bastado.
Que ya no quiero nada.