He bebido la miel y he mascado el veneno, he sido la calma y he sido el trueno. En mi sangre conviven el amor y la guerra, la fe que me eleva y el odio que entierra.
No soy un poeta de rimas vacías, soy el grito sagrado de mis agonías. Soy el padre, el guerrero, el hombre que yerra, el que ama a su hembra y defiende su tierra.
Hoy cierro este libro de carne y de llanto, con la paz del que sabe que ya ha dado tanto. Que hablen mis versos si mi voz se apaga: ¡que fui fuego vivo... y nunca ceniza amarga!
Si he de morir, al sepulcro bajo en paz, no hubo sombras de un querer que me lograra quebrar, ni fantasma en la noche que me lograra espantar. Caminé con los ojos abiertos, de frente a la tempestad.
En la clase de la vida, aunque no soy su mejor alumno, sigo aprendiendo en el aula del tiempo y del dolor; voy tallando mi nombre en el barro de este mundo, con la humilde certeza de quien siempre dio amor.
No me llevo materias pendientes ni guardo rencores, cada golpe fue un verso y cada caída una luz; aprendí de los sabios, de los locos y de los errores, y hoy cargo con orgullo el peso de mi propia cruz.
Mi grito sagrado resuena en la historia, grabado en el viento, vestido de gloria. Miel y veneno, calma y tempestad, el fiel testamento de mi propia verdad.
La bitácora cierra su orilla de tinta, con la paz absoluta del deber cumplido. Ya no hay agonía que el verso distinga, pues mi fuego, guerrero, no se ha extinguido
Hablará el silencio si la pluma descansa, contando la gesta de quien tanto amó. Mi rastro es estrella, es voz, es la lanza, ¡que el tiempo respeta a quien nunca falló!
Soy un lobo errante y también altanero, defiendo lo mío a cualquier costo; por lo mío me enfrento a un ejército guerrero, con la guardia en alto y mostrando el rostro.
Si la bestia aún duerme, dejadla en su paz, nadie la ha visto en la tierra caminar, ni nadie su furia podría aguantar; ella prefiere en la sombra reposar.
Amo, lloro, río y sufro como toda persona... Y a esta colección hoy la cierro con broche de oro. He dejado desvestida mi alma ante los ojos del mundo, con orgullo muestro la verdad de mi desnudez desnuda; si mis letras tocan algún corazón en lo profundo, mi alma guerrera estará en paz y sin duda.