Javier Julián Enríquez

En que se demuestra el desengaño de las cosas del mundo y el retiro del alma

Del vago mundo vi la turbia esencia,
donde el aplauso deja el ojo ciego,
que al lince error, en su engañado fuego,
la sombra es más piadosa providencia;

 

así el veneno tórnase clemencia
cuando el saber, con estudioso ruego,
del propio mal extrae el dulce juego,
dulce triaca de la amarga experiencia.

 

Mi alma, en el mar de tanto desvarío,
rinde el silogismo al entendimiento
del caos que en mi patria el fiero informa;

 

donde en confuso y lúgubre desvío
se ven unidos la esperanza, el viento,
y el embeleco que su luz deforma.