Daniel Omar Cignacco

Estación para Cuerpos Errantes šŸ”„

Ella espera junto a las vías

como un campo magnético

torciendo monedas olvidadas en los bolsillos.

La estación huele a hierro mojado,

a electricidad cansada

pegada en los carteles rotos.

Los trenes ya no pasan,

pero el aire conserva

su velocidad fantasma.

Habla poco.

Cada palabra cae

con la precisión de la gravedad.

Los bancos vacíos

se inclinan hacia ella,

como si una masa secreta

curvara el andén.

Yo permanezco cerca,

atrapado en su órbita,

girando sin acercarme nunca.

Cuando se marcha,

no deja silencio.

Deja una fuerza residual,

un temblor de rieles

que sigue viajando

mucho después del último tren.

Daniel Omar Cignacco  © 2026