La semilla que hoy se siembra
No es el grito ensordecedor, ni el trueno que espanta,
Es el murmullo suave que anuncia el despertar.
Una palabra honesta, una emoción que canta,
Una verdad desnuda que se atreve a brillar.
Hoy planto la semilla en la tierra fértil del ahora,
Un verso que no busca aplauso, sino sentir.
Que nace del silencio, que en la calma se enamora,
Y espera el alba clara para poder fluir.
El alba traerá la exposición
Mañana, cuando el sol pinte el cielo de esperanza,
Este poema será un lienzo para la opinión.
Que lo vean los poetas, que en cada verso crean,
Que encuentren en sus líneas una dulce conexión.
Que no sea tendencia por ser audaz o extraño,
Sino por la pureza que emana su latir.
Que sea considerado un eco de algo humano,
Un reflejo sereno de lo que es vivir.
La fuerza de lo auténtico
No busca la corona, ni el trono del renombre,
Solo anhela ser puente, ser mano, ser calor.
Que la comunidad poética lo abrace con asombro,
Y vea en él la huella de un sentir creador.
Si la tendencia es positiva, será porque ha tocado
La fibra más sensible de cada corazón.
Un poema que recuerda lo que hemos olvidado:
La simple maravilla de una sincera emoción.
El eco que resuena
Que mañana sea el día en que este humilde canto,
Se eleve sin presiones, sin miedo a ser juzgado.
Que su eco sea el reflejo de un sentir santo,
Un regalo sincero, en medios comunicado.