Se oye el rumor del trote de los cascos
de la realidad, al norte de los arcos,
a espaldas de los ojos.
A lomos de un caballete cojo,
de crines de plata de fino trazo,
de solo antojo.
Arrogandose los bellos fines
cabalgando la contradiccion.
Pues tan ruines como afines
son el sueño y la ficcion, cabalga,
jinete del apocalipsis
de estela de guirnaldas.