Saborío Parreaguirre, Marco Antonio

Prohibición venturosa

¿Por qué tuvo que ser así?

 

No me arrepiento de mi presente,

sólo peso la culpa de lo que hacemos.

Pero, ¿quién podría retener tanto deseo?

¡Sí! Te deseé y visceralmente.

Te consumí con ansias;

las veces que quisimos.

 

Hoy di por perdida mi pureza.

Y, extrañamente, me gusta que hayas sido vos.

¿Por qué? Porque te deseé y mucho.

El recuerdo pesa pero acaricia también.

 

Ver tu piel blanca y la nobleza de tu escote,

avivan nuestro momento.

Aquel barroquismo sacramental entre serpiente y fruta.

Esa tentación que sos para mí.

Esa mordida que se le otorga a la uva.

Esa cáscara que se desviste con cautela

pero que guarda elixir.

 

Ese esplendor de verte sudando.

Esa gallardía de escaparme con vos.

Ese placer argentino que indaga mi vidalitá.

 

Esa faz crepusculina tornose misteriosa y purpurina.

 

Te doy mis secretos. Esos que se llaman intimidad.