Este amor por ti tan loco
toda calma me arrebata,
cuando en mi aflicción te evoco
y el temor de no tenerte
a mi corazón maltrata
a cada hora de no verte.
Porque no hay más grande pena
que saberte tan lejano,
ni más funesta condena
que mirar la realidad
de tu mano en otra mano,
mientras muero en soledad.