Si el resentimiento no da lugar a consuelo,
si las palabras que yo siento no tocan el suelo,
tendré que rendirme ante lo bueno
y ahogar lo malo en lo profundo.
¿Qué honesto puede ser uno
ante la mirada de Dios,
conjurar la verdad y callar
por ira y amor,
ser dueño de mi sol y que tú lo apagues?
Qué desastre puede generar tanto dolor.