Retrato en sepia
Toda fotografía miente un poco.
El sepia suaviza las heridas, redondea las asperezas
y concede a los viejos desencuentros
una apariencia de eternidad.
Esta imagen no es la excepción.
En ella aparecen sonrientes
el Orden Gubernamental
y el Conflicto Antinatural.
Lo que no aparece...
es cuanto ocurrió fuera del marco.
De eso trata esta historia.
Encontráronse cara a cara,
por orden de expandir su río,
un Orden Gubernamental
y un Conflicto Antinatural.
—¡Detente, miserable!
Y en lugar de sembrar tu pugna
e hincar tus feroces dientes
en todas mis legislaciones,
permite que mis tribulaciones
continúen, como es debido,
bajo el manto de su destino.
—Tronó, como es bien sabido,
el Orden Gubernamental.
Estruendosa fue la carcajada,
malicioso el escupitajo;
y mirando en tenaz soslayo,
repuso el otro engreído,
el Conflicto Antinatural:
—No esperes de mí nobleza
limar tan fiera aspereza
que los siglos han perpetuado en nuestro orbe celestial.
Luego de muchas idas y venidas,
de las reyertas y revueltas,
se halló el eslabón perdido
para sanar al herido,
al robado, al olvidado,
al tonto y al ofendido...
¡Y a todo el que la ha sufrido
allí quedó embutido
por Decreto Presidencial!
Con la venia de fulanos
se estrecharon las manos;
en gran paseo de olla
se sazonó la cebolla.
Hubo fotos de hermanos,
tinto, vino y marranos...
Y para siempre reinó la paz.
¡Sabed, vosotros, hermanos,
que esto es un acto de amor!
¡Que en el reino de las cosas
hace gozosa y gloriosa esta monumental empresa
y agenda filosofal!
Quede dicho... y firmado...
por el Santo Presidencial.
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.