NO HAY GOTAS

Amor no corras de mi...

Amor, no me mires así con esa desdicha que me aterroriza. No, por favor, no me apartes, no me desnudes el alma para luego despedazarme en dos. Esa mirada que me parte y me aparta de ambos; tus manos me apuñalan al tiempo que me alejas de ti. Una punzada directa en mi corazón, mi centro de adoración que palpita por ti, corazón.  
No corras, no me rechaces. Así no, amor. Yo no soy un extraño, soy el hombre que te ama genuinamente de verdad, el que siente una conexión más allá de lo físico al mirarte sobre tu belo, tan profundamente íntimo.