Sé que no fui el hombre que querías. Siempre tuve y tendré defectos; el querer ocultarlos me hacía prepotente, arrogante y despreocupado.
Cuán equivocado estaba.
Dañar a una persona que siempre estuvo ahí para mí, empujándome a ser alguien mejor, creando mi mejor versión, enseñándome todo lo que hoy, en tu ausencia, me duele.
Me hace aún más grande la herida de tu ausencia.
Sé que ahora a mí me duele, pero mi egoísmo no me hizo ver cuánto daño aguantabas tú.
Me duele saber que perdí más de lo que daba: un hogar, una familia.