Tú que estás aquí
mirándome
en el silencio
de este frío invierno.
Presiento
una dura tempestad
golpeando mi cuerpo.
Eres el deseo
la sabiduría
de la pasión
dos cuerpos de fuego.
De mi pensamiento
una caricia constante.
Pero estás ahí
frente al espejo
con la figura imperfecta
con errores
y una cocina
con el ruido de las ollas
que nos llaman.
Tú sin mí
quizás sin mí
podrás estar mejor
aún eres mi sueño.
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