No me engañes, amor, en
tus sueños, pues inocente
yo lo sabré en los míos.
Si te aventuraras hacia un
amante narciso del subconsciente,
sería reminiscencia de anhelo,
justificado íncubo que besa
tus deseos silenciados
y sueños
de imágenes prestadas.
Caballero barroco andaré
y cabalgaré épico, veloz
y furtivo, asestando
al condenado demonio
una lanza elaborada
con la templanza del justo...
Justo cuando despertabas
durmiendo a mi lado.
Jaher