Mis Ángeles con Colita
Entre el miedo de niña y el frío abandono,
cuando el mundo de grandes causaba temor,
encontré en mis perritos un mágico trono,
el único sitio de puro amor.
Ahí estaba Kaiser, cuidando mis días,
y la dulce Sacha, pegada a mi piel;
a mis seis añitos, entre mil alegrías,
mi Lucky querido me fue siempre fiel.
Y luego llegó Benji a marcar mi camino,
tantos nombres bellos que no olvidaré;
fueron esos ángeles que mandó el destino,
los primeros seres que yo tanto amé.
A veces reniego por sus travesuras,
les grito de risa por lo que hacen mal,
pero jamás podría con manos maduras
tocar la inocencia de un ser tan leal.
Prefiero mil veces mi mundo tranquilo,
que me llamen rarita por buscar su paz;
con gente buena comparto mi hilo,
pero entre sus colas no hay doble faz.
Como decía mi viejito, mi padre, antes de partir,
cuando ya el cansancio lo hacía pensar:
\"Ya no quiero gente, con perritos quiero vivir,
solo cuidarlos y verlos su comida probar, eso me hace feliz\".
Hoy vivo en mi calma, sin ruidos extraños,
gozando el milagro que el cielo me dio:
escuchar sus patitas tras de tantos años,
andando en mi habitación... donde habito yo.