Como semilla plantada en el desierto del Sáhara, el amor promete eternidad...
y por la traición es revelado en la arena.
Como lluvia esperada que termina en sequía, la amistad se cree eterna...
y por la falta de lealtad se disuelve en el olvido.
Como un cáncer con cura en un hígado con cirrosis, la ceguera se confunde con visión...
y es el ego quien observa.
Y así, entre la semilla, la lluvia y el cáncer, una y otra vez…
ni salmón, ni anguila, ni trucha.