Jesús Ángel.

Ni salmón, ni anguila, ni trucha.

 

 

Como semilla plantada en el desierto del Sáhara, el amor promete eternidad...

 

y por la traición es revelado en la arena.

 

Como lluvia esperada que termina en sequía, la amistad se cree eterna...

 

y por la falta de lealtad se disuelve en el olvido.

 

Como un cáncer con cura en un hígado con cirrosis, la ceguera se confunde con visión...

 

y es el ego quien observa.

 

Y así, entre la semilla, la lluvia y el cáncer, una y otra vez…

 

ni salmón, ni anguila, ni trucha.