Mi bello caballero rojo, tan
hermoso y fuerte que me
sorprende que seas mío, me da
lastima que vayas a la guerra,
porque no te gusta mancharte
de sangre corrupta.
No te preocupes, no te olvidare
y tampoco dejaré de amarte,
tú eres el dueño de mi corazón
y de mis sentimientos, nadie te
va a reemplazar.
No paro de pensar en ti, quiero
besarte, quiero tener tu cuerpo
cerca del mío, reír como nuestros
tiempos de juventud.