Memoria aromática
Todavía conservo
la botella de perfume que me regalaste.
Está vacía.
Hace tiempo.
Sin embargo,
cuando la destapo,
algo de vos permanece.
No es el aroma.
O no solamente.
Es una forma de tu presencia.
Una voz
que ya no escucho.
La costumbre
de esperar un mensaje.
El brillo de una esperanza
que el tiempo fue guardando
en otro sitio.
El perfume se acabó.
Como se acaban
las frutas sobre la mesa.
También aquella historia.
Gota por gota.
Sin despedirse,
se fue apagando.
Pero el vidrio quedó.
Transparente.
Sosteniendo
una ausencia perfumada.
Por eso
nunca la tiro.
No por tristeza.
Ni por nostalgia.
La conservo
como se conserva una ventana:
para que entre la luz.
A veces la tomo entre las manos.
La acerco al rostro.
Y pienso
que hay vacíos
que no vienen a quitarnos algo.
Vienen a hacer espacio.
El frasco lo sabe.
No guarda lo que tuvo.
Guarda lugar.
Y gracias a eso,
algún día,
podrá volver a llenarse
de primavera.
Sergio Alejandro Cortéz
Villa Dolores, Córdoba, Argentina