Aunque te tengo en cada pensamiento,
en la foto que guardo sin permiso, en mis manos cuando escribo, mis ganas que no caben en mi pecho nos separan aquel vidrio transparente llamado distancia, donde te veo, te nombro, y casi te toco, dejando los besos a la imaginación y el deseo en escritura de dos idiomas.
Te tengo, sí,
pero como se tiene un sueño,
Intenso, real, y siempre a medianoche.
Nos sobra el querer, nos falta el roce,
y entre los dos solo hay kilómetros y derroche.