lorenzo salamanca garcia

PROPIEDAD PRIVADA DE MENTIRA:

 

Desde niño supo 

que seria el ultimo.

¡Nunca se Graduaría!

Sus padres,

para corregirle,

le hablaban del vecino.

Llego a odiarle,

aunque eran quintos

y habian leido 

el mismo libro.

Amanecer dejó 

de ser rutina.

El dia o la noche,

según la epoca,

se hacian eternos.

Otra Islandia.

Caminaba ausente,

solo entre la gente.

Mochila vacia y sucia.

¡De la marca más vendida!

Con las manos extendidas

cada dia repetia,

sin éxito,

la misma copla:

 \"Una ayudita\".

Enfermo de miseria.

Locura sin medicina.

Mal olor,

ninguna lástima.

\"La gente parece buena\",

le dijo a una monja con cofia,

que le regaló

dos caramelos de menta

y le susurro al oido:

\"Dios te bendiga\".

El no dijo nada

y pensó:

\"Uno para mí 

y otro para el colega\".

Otro compañero de fatigas

y de risas.

Viven con el reloj parado,

sin prisas.

Pernoctan cada noche

en dos bancos oxidados 

de la estación de trenes.

Su minuscula 

propiedad privada.

Nadie 

se sienta en ellos.

Debajo,

su colchon.

Cartones doblados

y una manta rasgada

por mil sitios.