Traigo en las manos el viento
y en la mirada el ayer,
tantos amaneceres juntos
vi nacer y perecer.
La red conoce secretos
que no sabría contar,
porque el mar guarda las voces
de los que no han de volver.
Pero cuando sube la luna
sobre la espuma del mar,
los ausentes se hacen canto
y vuelven para escuchar.
Emiliodr/Junio3/ 26