Cómo te digo
la falta que aquí hacés;
sin complicarnos la vida
ni las palabras,
sin exagerarte los hechos,
y sin pretender ser aquello
que yo no soy ahora.
Cómo decirte
que sos mi pensamiento
que cae sin buscarlo,
que te encuentro escondida
en mis estados de ánimo,
en la sonrisa que me salta de pronto,
y hasta en el cansancio de la tarde
que me descubre la cara.
Cómo te digo,
que hay momentos
en los que me siento perdido en mi propia casa,
y otros
en los que me encuentro justo ahí
donde vos existís,
y más aún
donde vos sabés mirarme.
Cómo decirte lo que siento,
cómo te explico
sin parecer que he perdido la razón,
sin parecer otro más
entre tantos enamorados.
Cómo te digo
que ya ni siquiera entiendo
esto que me pasa,
y que solo sé
que antes de vos
antes de conocer tus manos,
nunca había tenido tanto miedo
de quedarme sin palabras.