La ley de los salvajes
​Que se rasgue el cielo; que sepamos, al fin, que es la señal para perder la cordura.
Tu piel será mi absolución maldita: el instinto libre de poseerte.
Ya no hay leyes para el cuerpo bajo este techo derribado,
solo esta hambre de terminar en ti.
Que el mundo se atragante en su propio llanto
mientras te reduzco a polvo en nuestro tálamo de fango.
Que el final me encuentre profanando tu interior,
mientras sentencio tu pecho a mi ciega forma de reclamarte,
y que este acto sea el último espasmo soberbio de mi carne.
AUTOR: ÁLVARO SAMPAYO