El desalmado

AGUA, CUERDA Y TINTA

En la vasta ilusión de los reflejos,

donde el mundo parece un firmamento

de mil formas, de voces y de espejos,

respira, oculto, un solo Fundamento.

 

Mira el océano en su danza eterna:

la ola se alza, ruge, se desploma,

creyéndose distinta en su galerna,

orgullosa del blanco de su espuma.

 

Mas cuando rompe y a la paz se entrega,

comprende que su forma era un engaño;

la ola es solo mar que se despliega,

el agua indivisible de antaño.

 

Observa el nudo tenso, enrevesado,

con su nombre, su centro y su figura.

Parece un ser distinto, separado,

atrapado en su propia trabadura.

 

Pero tira del hilo, rompe el lazo:

¿dónde quedó aquel nudo caprichoso?

Nunca hubo más que cuerda en el regazo,

un solo lino puro y silencioso.

 

Contempla el pergamino y su escritura,

la danza de las letras y su instinto,

cada una mostrando su figura,

creyendo ser un símbolo distinto.

 

Ahora borra el relato y la leyenda,

y verás la verdad que el ojo pinta:

no hay palabra que el Uno no comprenda,

pues todas son, al cabo, misma tinta.

 

No hay ola, solo mar en movimiento;

no hay nudo, solo cuerda que se enreda;

no hay letra, solo tinta en el fragmento;

ni existe el \"yo\" ni el \"tú\", solo el Ser queda.

 

Despierta de la forma y su conjuro,

deja que caiga el velo y la barrera.

Tú eres el mar, la cuerda, el trazo puro:

la sola Realidad, la verdadera.