1999
Corría este último año del siglo XX
a un velocidad estable, como de crucero,
de un modo irrefrenable, imparable,
con todas las piezas encajadas, en su puesto
y casi todas en pleno funcionamiento,
aunque sintiéramos también un cierto desasosiego
pues el salto nos preocupaba.
Luego vinieron el 2000, el 20001,
el 2002…, que nos trajeron aún mayor incertidumbre
pues se empezaron a lanzar nuevas consignas
–el fin de la historia, la globalización económica–
que precisaban un acoplamiento
urgente.
Gaspar Jover Polo