Asung Pen

Lo que se guarda la noche

Abría los ojos en su noche,
en su sombra de perversión y locura.
Intenté convertirme por dentro en algo por fuera
y solo llegué a tiempo para despedirme de mí mismo, 
de sus pasos sin cadencia.
Sus caderas viejas.
Su aliento enfermo.

Un rubor nocturno se hundía en su silueta difusa,
en las noches de puertas cerradas,
de ventanas vacías
y de vehículos pecando bajo las luces que se apagan
en esa ciudad perdida y seca.

Y allí estuve,
desentonando en la noche,
respirando en el futuro que me construí
a fuerza de matar lo que me quedaba por dentro.