Con qué fiereza y bravura,
del cuadro el morlaco sale,
tan real, tan formidable,
de esta excelente pintura.
Peter Bojthe estará ufano
de darle vida al berrendo.
Atenea observa diciendo
que no hay poder en la mano
para crear tal portento.
El poder está en la mente
y en el corazón humano
que muestran tanto talento.
Y el animal, imponente,
evoca el acervo hispano.