RIVAS JOSE

Amor de carne y hueso

Resulta que mientras allá la noche se enfría y cae el velo, aquí el sol de tarde todavía quema con fuerza, y yo camino despacio pensando en tu mirada.

 

Por eso es que no necesito soñar con ángeles ni con fantasías, porque mi mente se va directo a tu lado, imaginando la textura real de tu pelo. 

 

Es decir, que cruzo la calle y entro a la heladería de siempre, en donde el ruido de la gente se apaga en mi mente en cuanto te veo sentada esperando por mí. 

 

En efecto, pedimos los dos mismos sabores que nos gustan, mientras te hablo en silencio y te miro de frente, sintiendo los nervios bonitos de la rutina compartida. 

 

Entonces, estiro la mano sobre la mesa de madera, busco tus dedos y los sujeto con firmeza, mientras el helado se va derritiendo despacio. 

 

Osea, es un momento sencillo, de una tarde cualquiera, pero se siente tan vivo y tan lleno de afecto, que no hace falta adornarlo con palabras raras. 

 

En conclusión, que descansen los poetas al otro lado del mar, que yo me quedo aquí despierto y de tu mano, viviendo este amor real de carne y hueso. 

 

RIVAS JOSE 

Barinas  Venezuela 

02-06-2026.