Deseo tener la nobleza de Tona,
la inteligencia de Miguel Ángel,
la paciencia infinita de Dalia,
la comprensión y calidez de Daranny,
el enorme corazón de Mayra,
la firmeza de Elizabeth…
y la alegría con la que Elia ilumina cada lugar al que llega.
Porque cada uno de ustedes
ha dejado algo bonito en mí:
una enseñanza, un consejo,
una palabra que permanece incluso cuando termina la clase.
Algún día deseo ser
aunque sea una pequeña parte
de todo lo admirable que veo en ustedes.
Ser una pizca de su entrega,
de su vocación,
de la forma tan especial
en la que cambian vidas sin darse cuenta.