carlos emilio correa mendez

COBARDIA

Me quedo en silencio derrotado

porque las palabras fueron temerosas;

por su imponencia fui poca cosa

porque callé sin haberlo intentado.

 

Guardé mis epítetos y adjetivos,

así como el rencor que me consumía,

preferí la soledad y la lejanía 

a usar vocabulario despectivo.

 

Preferí no responder a su enojo

porque soy como la oscura noche 

que a su luz le prohibió el derroche.

 

Taciturno seguí por largo camino

con el inmenso baúl de miles reclamos 

perdido sin explicar lo que domino.