Las imágenes
se van llenando de niebla
y los egos recargados de sinceridad
se detienen en los paraderos
de la locomoción colectiva,
donde las miradas furtivas
alimentan un ser,
que parece único.
Mientras tanto,
en los espejos
las imágenes tratan
de doblar el espacio tiempo
utilizando a los maquilladores
gloriosos de los años
que no dan tregua,
pintando los corazones
de una vejez lenta.
En los escritorios
se van acumulando vientos
que ya no respiran vivencias
y en un ajuste de experiencia
y remordimiento añoran la inocencia
que se fue con el primer beso.
Esparcida por doquier
abundante, libre y de bajo precio
la poesía es la interventora de las almas
que se fueron a dormir a las estrellas,
donde poetizan sobre un futuro
que no llegará nunca…