Maria.L.

Lágrimas

Lágrimas, lágrimas, ¿por qué acudís a mí?

No sois bienvenidas, os lo dije bien claro.

No es un día triste, es un día sin reparo.

 

No entiendo, explicadme, ¿por qué os asomáis?

Yo no os busqué, mucho menos os llamé.

Pero junto conmigo en este instante estáis.

 

No os quiero cerca, por eso huyo de vosotras.

Mas, estáis al final de todos mis caminos.

Me pillasteis, como siempre, de imprevisto.

¿Quizás este será único mi destino?