Absoluto silencio en un infinito ser existe entre mi alma y la luna que me alumbra, dejando mis ojos colgando de una brisa otoñal, mientras un extraño sendero alimenta mis ansias de recorrer el destino.
Un viento lejano se lleva mi piel, hurgando junto a las ánimas encantadas en todos los mares y todos los cielos de un sueño loco, como lo son los bienaventurados que lo imaginan todo.
Esos silencios que abruman el hondo mar de los mágicos destinos con palabras que no existen y que se hacen suspiro bajo los hechizos que todo lo saben... abrazando los cuerpos que los dioses como templos sagrados nos regalan al nacer.