Abre la puerta que lleva a tu corazón y dame lo que jamás has dado. Tu húmedo ser setvido en besos y tu alma desnuda de sol acariciado.
Tu vientre para ahogar sin consuelo, tus pechos para nutrirme tus labios. Tu aliento para hincharme de vida y tus latidos, uno a uno golpeando.
Dame cada minuto de tu tiempo, cada hora para llenar tu espacio. Dame tu silencio para vestirte de deseos y tu piel palida suspirando.
Dame tus olas, tu mar tu hondo misterio para renacer en ti en cada abrazo.