Alexander Aitara

La tristeza del muerto

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.

 

Vendrá el dolor y tendrá tu voz.

Vendrá la soledad vestida de indiferencia,

y se sentará a mi lado

como un recuerdo que se niega a partir.

 

Y aun así extraño aquello que me destruye:

las caricias que imaginé eternas,

las promesas que el tiempo desnudó como mentiras,

la ilusión de encontrarte

en cada rincón de mis días.

 

Hoy lloro una nostalgia idealista,

un amor que existió más en mis sueños

que en la realidad de tus palabras.

 

Con tu cruda honestidad rompiste el espejismo;

me mostraste el vacío

que habitaba detrás de cada gesto,

detrás de cada afecto prestado.

 

Me quitaste la razón por un instante,

y ahora mis añoranzas baten retirada,

como un ejército cansado

que al fin comprende la derrota.

 

Porque sé que no volverás.

Y aunque la muerte tenga tus ojos,

aunque el dolor conserve tu voz,

lo que más duele

es aprender a vivir

sin esperar tu regreso.