NO HAY GOTAS

El juicio del amor y la condena del alma

Alma maldita, tú que me guías hacia mi perdición,osea, al amor donde no importa lo retorcido.Yo sirvo sin objeción, lo cual es una maldición,pero es adictivo ver a aquella jueza que me da vida y me da color,que me endulza con su palabra,que me quema con su tacto lleno de tanto fervor.

Tú, jueza que me das juicio en esta disputa entre amarme o calcinarme,tu decisión, tu última y más importante elección.

Ven, mírame de cerca,quiero que veas la verdad tras esta desdichada alma y quiero que seas verídica:si he de valer algo para que me ames,y si no valgo nada quiero arder en cenizas,aunque mi cuerpo y alma queden condenados al infierno,hechos trizas.