Nataly Olarte

Liminal

Descalza,

caminaba sobre las playas de la ignominia

regalando al sol y al viento

poemas sin terminar. 

 

Sueños arrojados al olvido

se diluían en gotas de sal.

Las sonrisas ya infrecuentes devoradas por el azul azar.

 

Paliduzcas las miradas

que no querían regresar. 

Se postraban ante aquello

que no contaron jamás. 

 

Con canciones había tejido

su largo vestido de altar. 

Con promesas rotas el cinto,

que cada día apretaba más.

 

Arrancaba de sus pieles

viejos besos de arena y cal.

De carbón ya los deseos

de un sublime despertar.

 

Indelebles los pasos,

eterno el transitar,

para su desgracia y la de aquellos,

que la desearon mortal.